Trabajadores del campo

El desarrollo económico mundial está impactando en la oferta de mano de obra en el campo no solo en México, sino en el mundo, señala el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en su estudio “Mercado de trabajo agrícola en Estados Unidos y México plantea retos para la agricultura estadounidense”.

De acuerdo a la institución, existen estudios que señalan que conforme aumenta el ingreso per capital, se reduce el número de personas que trabajan en la agricultura, además que el efecto puede ser mayor en los países que tienen un Producto Interno Bruto (PIB) inferior; es decir que un pequeño aumento en su ingreso per cápita conduce a una disminución dramática en la proporción de personas que laboran en el campo.

A nivel mundial, el PIB per cápita (descontando la inflación), aumentó 66% de 8 mil 900 dólares entre 1991-1993 a 14 mil 800 entre 2014-2016, mientras que la proporción de la población empleada en las actividades primarias bajó del 42% al 29% en el mismo periodo.

En México la participación de la población en la agricultura a partir de 2008 se mantuvo entre el 13 y 14%, entretanto en Estados Unidos fue del 1.5%. En términos absolutos, el país pasó de 8.1 millones de trabajadores en 1991 a 5.9 millones en 2008, una reducción del 27%; posteriormente en 2018 registró un aumento a 7.1 millones.

Este incremento se pudiera explicar por la expansión de la producción de frutas, vegetales y nueces de árbol, mismas que se han presentado durante ese período. Por ejemplo, entre el 2000 y 2016, la cantidad de los productos mencionados aumentó de 27 millones de toneladas a 40 millones de toneladas, lo que representó un crecimiento del 47 por ciento.

Otro elemento del desarrollo económico que afecta el número de personas en el campo es la migración rural-urbana, ya que aun cuando la tasa de desempleo es más alta en la ciudad, los sueldos mínimos con frecuencia son mayores que en el campo, además existe la posibilidad de adquirir habilidades de más valor.

En el tema social y demográfico, la educación juega un papel importante, ya que a medida que aumenta el nivel educativo, disminuye la probabilidad de que una persona elija trabajar en el sector agrícola, porque frecuentemente los retornos en el tema educativo son más altos en otros giros.

En los últimos años, México ha experimentado una expansión en la educación que retrasa la entrada de jóvenes a la fuerza laboral y les permite acceder a empleos más calificados, en su mayoría fuera del campo. Entre 1995 y 2001 el gasto público en educación aumentó 36% y se encontraba entre las tasas más altas de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aunque todavía muy baja en comparación con el gasto público en países de altos ingresos.

Finalmente, la reducción en la tasa de fertilidad también tiene efectos en la oferta de mano de obra, ya que tasas más bajas, significan menos niños que podrían llegar a trabajar en la agricultura. En 1980 el promedio de México fue de 4.6 nacimientos por mujer, mientras que en 2017 bajó a 2.2 hijos.

Regularmente las altas tasas de fertilidad se asocian a niveles de desarrollo e ingreso per cápita bajos. “En todo el mundo, a medida que aumentan los niveles de escolaridad y las oportunidades en el mercado laboral de las mujeres, las tasas de fertilidad disminuyen y los trabajadores han salido de la agricultura” señala el texto.

El documento del USDA también cita un modelo que calcula la probabilidad de que un mexicano elija trabajar en el campo, ya sea en el país o en los Estados Unidos, en un año determinado durante 1980 a 2010, y encontraron que hay una tendencia negativa en la oferta de mano de obra agrícola de las zonas rurales. En este periodo la probabilidad descendió en casi un uno por ciento cada año. Esto se traduce en una disminución de más de 150 mil personas anualmente.

En 1980, la población con mayores posibilidades de laborar en el sector agrícola se ubicaba en el centro, centro-oeste y el sur-este del país, con una probabilidad de 50%, mientras que al finalizar el 2010 las zonas con más expectativas fueron el centro y sur-este cada una con alrededor de 27%, entretanto que el centro-oeste fue de 18%, similar al de las otras regiones.

Aunque la gente en el sur de México tuvo más probabilidades de laborar en la agricultura en 2010, “las tendencias indican que los individuos de todas las provincias del México rural se estaban alejando rápidamente del trabajo agrícola durante 1980-2010. Por lo tanto, mirar hacia el sur hacia México para encontrar trabajadores agrícolas no es probable solución a largo plazo”, menciona el USDA.

Como estrategias para responder al decrecimiento de mano de obra, el documento plantea 4 alternativas: complementar la oferta actual con trabajadores invitados (de otros países); cambiar la producción de cultivos intensivos en trabajo; sustituir o remplazar empleados por maquinaria; estirar la oferta mediante el uso de ayuda mecánica; o satisfacer al personal ofreciendo beneficios y bonificaciones adicionales y mejorando las condiciones laborales, con el objetivo de retener a los trabajadores por más tiempo.

La tecnología, tanto en mecanización como desarrollo y aplicación de innovaciones, permiten aumentar la productividad laboral y reducen las cargas físicas, sin embargo en ocasiones estas pueden ser costosas, tanto en términos de capital, como de aprendizaje y adquisición de habilidades, pero son muy necesarias y conforme la oferta de trabajo disminuya y aumenten los salarios, los incentivos para los empleadores aumentaran.

Aunado a lo anterior, existen innovaciones que carecen de mecanización completa, que permiten aumentar la productividad laboral y reducir las cargas físicas de trabajo. Estas ayudan a los empleados a seguir siendo productivos a edades más avanzadas y ampliar el alcance del empleo para las trabajadoras agrícolas.

Finalmente, los empleadores pudieran retener a los trabajadores existentes sin aumentar los salarios al ofrecerles otros incentivos que mejoren su calidad de vida. Estos pueden adoptar diversas formas, incluidos beneficios, bonificaciones y un mejor entorno laboral.

Nota elaborada por el Departamento de Estudios y Análisis Económico

Fuente: USDA “Mercado de trabajo agrícola en Estados Unidos y México plantea retos para la agricultura estadounidense”.

Departamento de Estudios y Análisis Económico AARC